La estepa rionegrina, a 120 kilómetros de General Roca, vibra con la actividad de un proyecto que podría redefinir el futuro energético de Argentina. El calor del verano austral contrasta con la creciente tensión en los mercados internacionales, donde el precio del petróleo Brent ha alcanzado los $112 el barril, impulsado por la inestabilidad en Medio Oriente y las crecientes preocupaciones sobre el suministro global. La guerra entre Israel e Irán, y sus potenciales consecuencias en el Estrecho de Ormuz, han generado un tembladeral en la economía mundial, impactando directamente en los precios de los combustibles y en la inflación a nivel global.
En este contexto, la construcción del Oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) se presenta como una apuesta estratégica para Argentina. Este ambicioso proyecto, con una inversión inicial de $3 mil millones, busca conectar la prolífica cuenca de Vaca Muerta con una terminal de exportación en Punta Colorada, en el Golfo San Matías. El oleoducto, que se extiende a lo largo de 437 kilómetros, permitirá evacuar toda la producción petrolera de la cuenca neuquina, incrementando en un 70% la capacidad de transporte y, lo más importante, duplicando la capacidad actual de la zona núcleo de Vaca Muerta.
La obra, liderada por YPF en consorcio con Vista, Pan American Energy, Chevron, Shell, Pluspetrol, Tecpetrol y Pampa Energía, es un hito de ingeniería. El reciente cruce subfluvial del Río Negro, logrado mediante la instalación de un caño de 40 pulgadas a 30 metros de profundidad y 800 metros de longitud horizontal, simboliza el desafío y la determinación que caracterizan este proyecto. La tecnología utilizada, conocida como cruce horizontal dirigido, permite la instalación de ductos sin necesidad de excavaciones a cielo abierto, minimizando el impacto ambiental y optimizando los tiempos de construcción.
El financiamiento del proyecto, proveniente de un crédito privado de $3 mil millones cerrado a mediados del año pasado, involucra a importantes entidades financieras internacionales como Citi, Deutsche Bank, Itau, JP Morgan y Santander. La construcción está a cargo de una UTE (Unión Transitoria de Empresas) entre Techint Ingeniería & Construcción, la empresa de Paolo Rocca, y Sacde, cuyo accionista es Pampa Energía, liderada por Marcelo Mindlin. La participación de estas empresas, a pesar de las recientes tensiones con el gobierno de Javier Milei, subraya la importancia estratégica del proyecto para el sector energético argentino.

El gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, ha destacado la importancia del VMOS como la obra más relevante de la provincia después del gasoducto Perito Moreno. “Queremos ser una provincia previsible, con seguridad jurídica y acuerdo social. Lo estamos logrando. Esta es la obra de estos tiempos. Y está diseñada y ejecutada por argentinos”, afirmó el mandatario, enfatizando el valor agregado de la participación local en el proyecto.
La terminal de exportación en Punta Colorada, actualmente en construcción, contará con seis mega tanques de almacenamiento, cada uno con una capacidad de 120.000 metros cúbicos, equivalentes a dos estadios de fútbol. Estos tanques permitirán almacenar hasta 1,2 millones de barriles de petróleo, necesarios para llenar todo el tendido del oleoducto una vez que esté en funcionamiento. Se espera que las pruebas y el llenado parcial del oleoducto comiencen en noviembre, con el inicio de las exportaciones previsto para finales de 2024 o principios de 2025.
Según estimaciones de YPF, el VMOS podría generar exportaciones anuales de hasta $15 mil millones en 2030, una cifra equivalente a la mitad de las exportaciones del sector agropecuario. Este aumento en la capacidad exportadora impulsaría el crecimiento económico del país y fortalecería su posición en el mercado energético internacional. La obra también ha generado un importante impacto en el empleo local, con un 90% de operarios argentinos y la participación de especialistas extranjeros en áreas clave como soldadura, operación de maquinaria y diseño de perforaciones.
Gustavo Chaab, CEO de VMOS, es enfático al afirmar que el oleoducto es la llave para duplicar el negocio petrolero en el país. “Va a permitir que la industria petrolera duplique su tamaño. Hay otros proyectos que se harán, pero este es el primero y es fundamental. Duplicar la industria significa poder exportar USD 15.000 millones sólo de petróleo, que se van a sumar a otros tantos, o un poco más, que llegarán con el gas. Se duplicará la capacidad exportadora del país”, destacó Chaab.
En un contexto de incertidumbre global y tensiones geopolíticas, el Oleoducto Vaca Muerta Oil Sur se presenta como una oportunidad única para Argentina de aprovechar sus recursos naturales y fortalecer su economía. La obra, que se abre paso en la estepa rionegrina, simboliza la apuesta por un futuro energético más próspero y sostenible.