A 25 años de aquel rugido que estremeció Sídney, el nombre de Las Leonas sigue resonando con fuerza en el corazón de los argentinos. Un equipo que trascendió el deporte, convirtiéndose en un símbolo de lucha, compañerismo y superación. Vanina Oneto, una de las integrantes de aquella histórica selección, revive los momentos mágicos y comparte reflexiones profundas sobre el legado de Las Leonas, en una entrevista exclusiva con Infobae.
“La vida es en manada, es más fácil si una está acompañada”, afirma Oneto, encapsulando la esencia de un equipo que se construyó sobre la base de la confianza mutua y el apoyo incondicional. Su zona de caza en el área rival, su instinto goleador, la convirtieron en una pieza clave de una maquinaria imparable. El reconocimiento de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, impulsado por el diputado Pablo Donati, es un merecido homenaje a una generación de atletas que marcaron un antes y un después en el hockey argentino.
Pero, ¿qué significa ser una Leona? Para Oneto, va más allá de un simple apodo. Es un estilo de vida, una actitud frente a los desafíos. “Aprendimos a pelearla siempre, que hay buenas y que hay malas, que hay que saber levantarse y volver a pelear”, explica. La gloria, sin embargo, no las cegó. “Ni a palos lo vivimos así”, confiesa Oneto con humildad. “Hoy te acordás de lo que hiciste cuando te convocan para algo en particular, y mirás las medallas y decís ‘ni me acuerdo de todo esto’”.
Su rol actual como mánager de hockey en Boca Juniors le permite transmitir esos mismos valores a las nuevas generaciones. Junto a Jorgelina Rimoldi (entrenadora) y Mariela Antoniska (asistente), Oneto busca inculcar el respeto, el compromiso, la lealtad y la ética. “Es lo que vivimos y lo que transitamos casi quince o veinte años juntas”, asegura. “Es aprendizaje constante. Uno trata de bajar esos valores, de enseñar que termina siendo un juego competitivo, pero, por sobre todo, respetando”.

Las medallas, guardadas en algún cajón, son solo un recuerdo tangible de un camino recorrido. Lo que realmente importa, según Oneto, son las anécdotas, los momentos compartidos, las risas y los desafíos superados en equipo. “Cuando nos juntamos con las chicas, nadie habla de medallas o copas, hablamos de anécdotas y nos divertimos encontrando momentos vividos en el pasado”.
La comparación con Gabriel Batistuta, el ídolo del fútbol argentino, la llena de orgullo. “Para mí era un orgullo enorme. El hockey ni siquiera estaba tan popularizado en esa época y él era el máximo referente que uno podía tener en lo deportivo. Y Bati hacía goles, yo hacía goles, me copaba”. Oneto recuerda con admiración la actitud de guerra y la determinación de Batistuta, cualidades que también definieron a Las Leonas.
Pero, más allá de los logros individuales y colectivos, lo que verdaderamente define a Las Leonas es su espíritu de equipo. “Ser una Leona en nosotras es un estilo de vida”, concluye Oneto. “Todas somos Leonas por la forma en que vivimos. Más allá del nombre, es la actitud con la que encarás las cosas. Y que los objetivos se ponen altos, lejos a veces, pero que con mucha actitud hay que ir por ellos y buscar la mejor versión de cada uno. Siempre rugiendo”.
El legado de Las Leonas perdura, inspirando a nuevas generaciones de atletas a perseguir sus sueños, a luchar por sus metas y a creer en el poder del compañerismo. Su historia es un recordatorio de que, en la vida, como en el deporte, la fuerza reside en la manada.