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Velociudad: El Autódromo de Lujo que Prometió la Fórmula 1 a Argentina... y Nunca Llegó

Un sueño de $140 millones para un circuito de F1 en Zárate se desvaneció entre la burocracia, la crisis económica y promesas incumplidas. La increíble historia de Velociudad.

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Velociudad: El Autódromo de Lujo que Prometió la Fórmula 1 a Argentina... y Nunca Llegó

En 2011, el norte de la provincia de Buenos Aires se encendió con una promesa audaz: Velociudad, un autódromo de lujo diseñado para atraer a la Fórmula 1 a Argentina. El proyecto, impulsado por el empresario Eddie Freedman, hijo de un alemán y una argentina, no era simplemente un circuito de carreras; era un ambicioso complejo que incluía un hotel de seis estrellas, una academia de manejo profesional, un centro de exposiciones y espacios para terminales, clubes y pilotos aficionados. La inversión total, estimada en 140 millones de dólares provenientes de capitales privados suizos e ingleses, parecía garantizar el éxito de la iniciativa.

Freedman, un hombre con una trayectoria empresarial en Suiza y una pasión por el automovilismo, había presentado su plan en el Automóvil Club Argentino (ACA) con gran entusiasmo. Incluso se organizó una demostración en el predio de 62 hectáreas ubicado a pocos metros de la Ruta 9, donde un monoplaza recorrió el trazado propuesto, sellando la ilusión de un futuro brillante para el deporte motor en Argentina. El circuito, con una longitud de 4,7 kilómetros, estaba diseñado para cumplir con los estándares de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), lo que lo habilitaría para albergar cualquier categoría del mundo, incluyendo la máxima categoría.

Sin embargo, la historia de Velociudad rápidamente se convirtió en un relato de promesas incumplidas. A pesar del optimismo inicial y los avances en la planificación, el proyecto se estancó debido a una serie de obstáculos. La burocracia, la lentitud en la obtención de permisos ambientales y urbanísticos, y la inestabilidad económica del país se convirtieron en los principales enemigos de la concreción del autódromo.

La historia de Freedman se entrelaza con la de Eric Lichtenstein, un joven piloto argentino que Freedman decidió apoyar en su carrera internacional. Lichtenstein, quien compitió en la Fórmula Ford Británica y la GP3 Series, describe a Freedman como un hombre de acción, directo y exigente. “Eddie era blanco o negro. Sin vueltas. Era como un personaje de Tanque de Tiburones, lo quería todo ya”, recuerda Lichtenstein. Freedman invirtió un millón de dólares en la carrera de Lichtenstein en la GP3 Series, demostrando su compromiso con el desarrollo del talento argentino en el automovilismo.

Velociudad: El Autódromo de Lujo que Prometió la Fórmula 1 a Argentina... y Nunca Llegó

Pero incluso el entusiasmo de Freedman no pudo superar los desafíos que enfrentaba Velociudad. La competencia de otros proyectos, como el circuito callejero propuesto en Mar del Plata, generó incertidumbre y complicó aún más la situación. Freedman criticó abiertamente la idea de un circuito callejero en Mar del Plata, argumentando que la ciudad no estaba preparada para recibir un evento de la magnitud de la Fórmula 1.

Con el tiempo, las obras en el predio de Zárate se detuvieron, y el proyecto se sumió en el abandono. En 2018, el terreno se puso a la venta por 2,2 millones de dólares, aunque finalmente se vendió por 750.000 dólares. La ilusión de un autódromo de F1 en Argentina se desvaneció, dejando atrás un terreno baldío y una historia de promesas rotas.

La historia de Velociudad es un reflejo de las dificultades que enfrenta Argentina para atraer inversiones y concretar proyectos de gran envergadura. La burocracia, la inestabilidad económica y la falta de apoyo estatal son obstáculos que han frustrado numerosas iniciativas a lo largo de la historia del país. El sueño de Freedman, aunque ambicioso, se convirtió en una víctima de estas circunstancias.

En la actualidad, el gobierno porteño está trabajando en la remodelación del Autódromo de Buenos Aires, con el objetivo de albergar una fecha de la Fórmula 1 a partir de 2028. Este nuevo intento de traer la máxima categoría del automovilismo a Argentina se basa en una inversión público-privada y un canon estimado de 40 millones de dólares anuales. Sin embargo, el calendario apretado de la F1 y la necesidad de encontrar una fecha disponible siguen siendo desafíos importantes.

La historia de Velociudad sirve como un recordatorio de que las promesas, por más ambiciosas que sean, deben estar respaldadas por un plan sólido, un entorno favorable y un compromiso constante para poder convertirse en realidad. El sueño de Eddie Freedman, aunque frustrado, sigue siendo un ejemplo de la pasión y el entusiasmo que el automovilismo despierta en Argentina.