La eliminación de Italia del Mundial 2026 a manos de Bosnia en la tanda de penales ha desatado una ola de indignación y desesperación en el país. Pero nadie ha expresado su frustración con tanta vehemencia y claridad como Vito De Palma, el reconocido comentarista deportivo. Sus palabras, cargadas de amargura y crítica, han resonado en toda Italia, exponiendo las profundas heridas que aquejan al fútbol nacional.
En un video publicado en sus redes sociales, De Palma no se guardó nada. “Estos son los videos que uno nunca quisiera grabar”, comenzó, visiblemente afectado. “Pero hay que estar al pie del cañón siempre, no solo en el triunfo, porque esto es el sentido del deporte. Hay que saber ganar, hay que saber perder y más cuando las razones de esa derrota son tan claras y hay culpables tan evidentes que siguen sin pagar por sus errores”.
De Palma fue implacable al señalar la responsabilidad de la dirigencia. “Italia perdió merecidamente por toda una serie de razones. Como se suele decir en Sudamérica, ‘el pescado siempre huele mal por la cabeza’. Nosotros estamos pagando una crisis del fútbol italiano en general, porque también a nivel de clubes. Italia, en todas las décadas había salido campeón de alguna Champions League. La última fue en 2010 (Inter de Milán). Ya van a ser 16 años. Ahora no tenemos a ningún equipo en cuartos de final”.
La caída, según el análisis de De Palma, se remonta al escándalo de ‘Calciopoli’ en 2006, que sacudió los cimientos del fútbol italiano. “Va a ser el tercer Mundial consecutivo en el cual Italia no participa y en los dos anteriores salió en primer turno. ¿Y cómo se explica eso? Ha caído el nivel promedio de la calidad de los jugadores italianos. Sería fácil decir que se ha perdido esa esencia de equipo duro, combativo, que sabía defender. En cambio, esta es una Italia que no logra mantener el arco invicto casi nunca, sobre todo en las ocasiones más importantes como esta”.

La reflexión de De Palma se extendió a las nuevas generaciones, lamentando que muchos jóvenes italianos nunca hayan tenido la oportunidad de ver a su selección en un Mundial. “Italia, en 24 años, habrá jugado tan solo seis partidos de un Mundial, tres partidos de la primera fase en 2010 en Sudáfrica y tres partidos de la primera fase en 2014 en Brasil. Hay chicos de veinte años que no han visto nunca a Italia en el Mundial. Hay chicos de 25 años que no recuerdan a Italia cuando ganó en 2006. Es algo que tiene que llevar a reflexionar”.
Pero la crítica más contundente de De Palma se dirigió al presidente de la Federación Italiana de Fútbol, Gabriele Gravina. “Acá la primera cabeza que tiene que caer es la del presidente de la Federación, Gravina, que ya debió haberse ido cuando se falló el otro Mundial, que ya debió haberse ido después del papelón hecho en la última Eurocopa. Como todo hombre de poder se agarró del sillón, pero creo que hoy no va a tener ninguna posibilidad de mantenerse en el cargo. Y si él renuncia, como es normal en estas circunstancias, está claro que la federación va a ser intervenida porque no ha sabido reaccionar”.
El comentarista también puso en tela de juicio la integridad del arbitraje en el Calcio. “También porque lo que estamos viviendo hoy con el tema arbitraje. Sí, yo estoy obsesionado con los árbitros justamente porque viví el 2006 y todo lo que eso implicó y no hubo castigo real para la categoría arbitral. El hijo de Pairetto, del que era el principal responsable de ese escándalo, está dirigiendo en Serie A”. La expulsión de Alessandro Bastoni durante el partido contra Bosnia fue un ejemplo claro de esta problemática, según De Palma. “La expulsión de Bastoni es una jugada por la cual él está acostumbrado que en Italia nadie lo echa. Bastoni cometió una ingenuidad tremenda. Este es el problema que tiene Italia, está acostumbrada a tener reglas diferentes, pero se nota cuando cruzamos la frontera”.
En cuanto al desempeño del equipo y la elección del técnico, Gennaro Gattuso, De Palma expresó sus dudas. “Yo nunca quise una línea de tres defensores. Bosnia le cabeceó a Italia cada vez que tiró un centro. Después, entre Donnarumma y la poca precisión de los cabeceadores, eso no provocó gol”. Sugirió alternativas como Roberto De Zerbi, quien recientemente firmó con el Tottenham, o Carlo Ancelotti, el técnico más laureado de la historia italiana, quien prefirió dirigir a Brasil antes que a su propia selección, evidenciando la falta de confianza en la dirigencia actual.
Finalmente, De Palma concluyó con una reflexión amarga pero realista. “Hay gran amargura. Cuando se empezaban a patear los penales, realmente no sabía qué desear, porque, de todas maneras, Italia, si hubiese ido al Mundial, no hubiese podido hacer un buen papel. Si esto ahora provoca la limpieza que Italia necesita hace muchísimo tiempo a nivel de federación, dentro de todo habrá sido por lo menos un dolor productivo”. La imagen de una Italia observando el Mundial por televisión se ha convertido en una dolorosa realidad, y la esperanza de un futuro mejor depende de una profunda y urgente reestructuración del fútbol italiano.