## WOH G64: La Estrella que Engañó a los Científicos y su Sorprendente Secreto
Durante años, los astrónomos han estado observando con fascinación a WOH G64, una estrella supergigante ubicada a 160,000 años luz de distancia en la Gran Nube de Magallanes, una galaxia vecina a la nuestra. Inicialmente, todas las señales apuntaban a un destino inminente: una explosión cataclísmica que la transformaría en una supernova, uno de los eventos más energéticos del universo. Pero la naturaleza, como suele ocurrir, tenía una sorpresa preparada. Nuevas investigaciones, publicadas en “Monthly Notices of the Royal Astronomical Society”, revelan que WOH G64 no está al borde de la muerte, sino que está experimentando una transformación inesperada, influenciada por un factor oculto: una estrella compañera.
El primer indicio de que algo inusual estaba sucediendo llegó en 2024, cuando el Dr. Keiichi Ohnaka, del Instituto de Astrofísica de la Universidad Andrés Bello (UNAB), y su equipo internacional lograron captar la primera imagen ampliada de una estrella fuera de la Vía Láctea. Esta hazaña tecnológica no solo fue un hito en la astronomía, sino que también reveló que WOH G64 había cambiado drásticamente en la última década. La estrella había comenzado a expulsar grandes cantidades de materia, envolviéndose en un capullo de gas y polvo, como una crisálida cósmica. Este comportamiento, típico de las estrellas moribundas, reforzó la creencia de que una supernova era inminente.
Sin embargo, las observaciones más recientes, lideradas por el Dr. Jacco van Loon de la Keele University, con la colaboración del Dr. Ohnaka, han desafiado esta hipótesis. Utilizando el South African Astronomical Observatory, uno de los observatorios más grandes del hemisferio sur, los astrónomos realizaron un análisis espectroscópico detallado de la estrella entre noviembre de 2024 y diciembre de 2025. El resultado fue sorprendente: la atmósfera de WOH G64 contenía moléculas.

“Las moléculas son increíblemente frágiles y no pueden sobrevivir en entornos extremadamente calientes”, explica el profesor Ohnaka. “Su presencia indica que la estrella aún no ha entrado en una fase de alta temperatura y compactación, lo que significa que todavía es una supergigante roja inflada y relativamente fría.” Esta conclusión descartó, al menos por ahora, la idea de que WOH G64 estuviera en las etapas finales de su vida, preparándose para una explosión supernova.
Pero si la estrella no está muriendo, ¿qué está causando los dramáticos cambios que ha experimentado? La respuesta, según los investigadores, reside en la presencia de una estrella compañera. Los cálculos sugieren que la órbita de esta compañera no es perfectamente circular, lo que significa que la distancia entre las dos estrellas varía con el tiempo. “Nuestra hipótesis es que la estrella compañera se ha estado acercando a WOH G64 en los últimos años”, señala el profesor Ohnaka. “A medida que se acerca, su gravedad perturba la atmósfera de la supergigante, haciéndola aún más inflada y extendida. Esta expansión reduce la temperatura de la estrella y favorece la formación de polvo.”
En otras palabras, el aparente “declive” de WOH G64 no es un signo de muerte, sino una respuesta a la influencia gravitacional de su compañera. Es como si la estrella estuviera bailando al son de la gravedad de su vecina, cambiando su forma y comportamiento en el proceso.
Lo que hace que este caso sea particularmente emocionante es que los cambios en WOH G64 están ocurriendo en una escala de tiempo humana. “Lo especial de esto es que estamos viendo este proceso en tiempo real”, destaca Ohnaka. “El cambio ocurrió en la última década, lo cual es extraordinario. Normalmente, cuando observamos estrellas, las vemos esencialmente iguales durante toda nuestra vida.” La posibilidad de presenciar transformaciones tan rápidas en una estrella 1,500 veces más grande que el Sol convierte a WOH G64 en un laboratorio natural excepcional para comprender las últimas etapas de la evolución estelar masiva.
Este descubrimiento no solo desafía nuestras ideas preconcebidas sobre la muerte de las estrellas, sino que también abre nuevas vías de investigación. Los astrónomos continuarán vigilando de cerca a WOH G64, utilizando telescopios terrestres y espaciales para desentrañar los misterios de su comportamiento y comprender mejor la compleja interacción entre las estrellas en sistemas binarios. WOH G64, el “fénix rojo”, sigue en pie, desafiando las expectativas y ofreciendo una ventana única al universo en constante evolución.